Trotando por la Vereda de la Estrella


Salieron unos pocos kilómetros el día 7 por la mañana. No sabría decir cuántos porque luego me viene alguno a decir que si no mide bien mi guguel jerz o que si mi casio está matao y no sabe contar vueltas o que si me pone de más en los entrenos, etc.

Lo que es seguro es que nos hizo el día (frío necesario que se olvida una vez que el cuerpo corre, y sol en la cara cuando uno se detiene a tomar un fruto seco) cojonudo para trotar o como bien me dice Ana: “trotar será para tí, para mi es correr”, y es que en la vuelta hasta Güejar Sierra no paramos de correr. Toda la vuelta corriendo para casi sin darnos cuenta llegar al primer bar y tomar un té caliente por aquello del fresco. Nos esperaba habitación con radiador encendido y ducha caliente en el Hotel Juan Francisco (40 €/noche la habitación doble).

Creí que no aguantaría mucho porque desde Donosti no había hecho grandes cosas pero descubrí que sí, que no sólo podía aguantar sino que también podía llegar bastante entero para tratarse de montaña y para darse las condiciones climatológicas que se nos dieron. Sí, vale, igual no es mucho, conociéndome alguien podría decir que soy un quejica pero es lo que hay. Ya he hablado alguna vez de lo bien que viene trotar en compañía, tal y como afirma además este spanjaard de fascitis plantar sobrevenida. Recuperaté amigo, que ya vendrán carreras y trotadas.

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2 comentarios sobre “Trotando por la Vereda de la Estrella

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